La nueva normalidad y el otoño que la trajo…

… Y el final del invierno, toda la primavera y todo el verano… La nueva normalidad es el nuevo problema que cada día hay que afrontar de una manera diferente, dadas las circunstancias.  Pero el otoño es especialmente peliagudo. Los niños regresan a clase, los bebés a las escoletas, los padres y madres teletrabajan, o simplemente trabajan. O ya no tienen nada en qué trabajar… Y las noticias no son halagüeñas.

En casitaperdecta.com no solemos hablar de actualidad -salvo en nuestros reportajes sobre economía colaborativa– ni damos opiniones ni comentamos de política… Y hoy no será diferente. Sólo con el ánimo de mejorar los ánimos, ahí van algunos consejos para afrontar la nueva normalidad en otoño.

Nos levantamos, nos tomamos un café. Leemos las noticias o las escuchamos en la radio. Esta normalidad, de nueva, ya no tiene mucho. Nos enfadamos con lo que leemos o escuchamos. Porque asusta.  Y nos angustiamos.

La nueva normalidad es extraña

El famoso síndrome de la cabaña

Los psicólogos definieron ese quiero y no quiero salir de casa como el síndrome de la cabaña. Muchos alzaron la voz atacando el estado anterior al confinamiento: la velocidad en la que transcurrían los días, las reuniones, el trabajo, los fines de semana… La falta de tiempo para vivir. Y esta nueva normalidad amenaza con parecerse bastante a la antigua normalidad.

Los expertos aconsejan hacer un esfuerzo: retomar trabajos y deberes, pero sin perder la perspectiva. Sin olvidar que tenemos una vida, sólo una, y que no la podemos dejar escapar sin sentido.

El poder de la información

La información es poder y por este motivo hay que ser selectivos a la hora de hacerle frente. No es necesario sobreinformarse, ya que esto puede acarrear estados de ansiedad que no son recomendables. Tampoco hay que hacer caso de todo. Los psicólogos aseguran que la mente humana está preparada para fijar la información más negativa. Hagámonos un favor y controlemos lo que entra en ella, tanto a través de la televisión, como redes sociales, periódicos…

Cuidado con la información en la nueva normalidad

Rutinas saludables y buenos hábitos

Para muchos el confinamiento fue una catarsis. Limpiar, hacer deporte, leer… practicar todo aquello que no había tiempo de hacer en la antigua normalidad. Ahora que llega el otoño, los expertos recomiendan no olvidar lo que trajo de bueno el confinamiento a nuestras vidas. Fue una parada a todos los niveles, y muchos suspiraron de alivio cuando de repente vieron sus agendas vacías de viajes de negocios, reuniones de trabajo y compromisos. Todas las caras tienen dos monedas. Todas las situaciones tienen dos caras. Recordemos la parte positiva de esta.

Buscando el norte en la nueva normalidad

La nueva normalidad y el colegio

Quien pensaba que el colegio volvería a cerrarse estaba equivocado. No importa en qué escenario, pero las mamás y los papás volveremos a hacer madrugar a nuestros niños para que desayunen a toda prisa, se vistan, a ser posible sin ensuciarse en el proceso, se laven las manos y los dientes y salgan a la calle.

Ya no sólo hay que vigilar por la merienda, los libros, los deberes, el material para plástica, el repaso de las tablas… Ahora tienen que llevar dos o tres mascarillas, bien identificadas, gel hidroalcohólico, sus propias botellas de agua… Y nada de juguetes o material que se pueda compartir. Mesas bien separadas, servicios de comedor difusos, clases extraescolares eliminadas…

En este caso el consejo de quienes saben es muy claro: no hagamos que la experiencia sea un trauma.  Usemos el sentido común y hagamos que esta nueva normalidad sea tan normal que no afecte a los más pequeños, en la medida de lo posible.

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